Imprimir en China: Lo barato puede salir caro
Lorenzo Herrero, 05/03/2019
China endurece la censura en los materiales impresos que pueden sufrir retrasos en la producción de hasta ocho semanas.

Imprimir libros, especialmente aquellos con ilustraciones en color, resulta mucho más barato en China. Muchas editoriales imprimen sus libros —las ediciones más caras y con mayor tirada— en el gigante asiático. Esta tendencia viene motivada por el ahorro de costes, lo que ha llevado a que muchas imprentas, como en España, México o Argentina, cerraran o tuvieran que redimensionar sus plantillas. Sin embargo, las situación podría cambiar de seguir endureciéndose los requisitos para evitar la censura en China.

Según informa The Bookseller, las nuevas directrices de la censura China han llevado a todos los funcionarios de Pekín a revisar todos los libros que se están imprimiendo en el país. Entre otras cosas, buscan mapas. Los censores chinos han adoptado una línea dura sobre temas relacionados con Tíbet, Taiwan o la masacre de la plaza de Tiananmen. Los procesos de aprobación se han endurecido aún más. Por esta razón, la nueva fuente de conflicto son los mapas. Estas nuevas directrices están provocando retrasos de hasta 8 meses en la producción de los libros y, con ello, la edición de muchos libros se ha cancelado. Hasta final de año, el contenido no se considerara comprometido era revisado por funcionarios de los gobiernos locales; sin embargo, ahora, cualquier publicación que contenga un mapa tiene que ser remitido a Pekín para su aprobación a nivel estatal.

The Bookseller ha consultado a diversos trabajadores de editoriales británicas y multinacionales que imprimen en China y ha podido constatar la preocupación existente. «Nosotros imprimimos títulos que hemos comercializado en China sin problemas durante años, como una guía de senderismo en el Reino Unido. Ahora tienen que ser revisados por el gobierno chino porque incluyen un mapa». Otro editor comentaba que «ocho semanas es probablemente el peor retraso que hemos tenido. Algo que puede ser realmente desastroso tanto por la manera en que publicamos actualmente, como para poder contar con reimpresiones de los títulos».

El académico australiano Clive Hamilton ha publicado una lista de palabras clave distribuida por una imprenta china entre sus clientes australianos. Podemos comprobar cómo cualquier mención a figuras políticas chinas, disidentes, o movimientos políticos, están totalmente prohibidas. Además, rechazan trabajos sobre religión, sexo, política y, por supuesto, mapas.

Las medidas del gobierno chino obligan a los editores de todo el mundo a tomar una difícil decisión: o bien renuncian al ahorro en costes de impresión para poder publicar lo que se desea publicar —y, sobre todo, cuando se desea publicar—; o por el contrario, ¿primarán los criterios económicos y se cancelará la publicación de libros por no pasar los férreos controles de la censura china? Por esto, cabe preguntarse: ¿puede el sector editorial mundial rendirse ante los lápices rojos de la República Popular China? ¿Puede el mundo del libro justificar, por motivos de costes, el apoyo tácito a la censura?


[05/03/2019 10:12:11]