La Feria del Libro de Madrid registra cifras de récord
Lorenzo Herrero, 17/06/2019
Finalizó la Feria del Libro de Madrid marcada por el buen tiempo, el aumento de las ventas, y las reivindicaciones de traductores e ilustradores

La Feria del Libro de Madrid cerró este domingo (16 de junio) con unas cifras de récord que suponen un incremento del 14% respecto a las ventas del año pasado. Un total de 2,3 millones de personas han disfrutado de este evento cultural inaugurado el pasado 31 de mayo. El total de ejemplares vendidos ronda los 550.000 cantidad que se traduce en una recaudación de unos 10 millones de euros. Este balance lo ofrecieron, ayer domingo, Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid, y Pablo Bonet, secretario del Gremio de Librerías de Madrid, entidad organizadora del evento.

Para alguien que suma varias ferias a sus espaldas este año se han dado una confluencia mágica de factores que han hecho que este evento haya sido un rotundo éxito. En primer lugar, la meteorología. Cuesta encontrar un año con tan buen tiempo, ni una sola gota de lluvia ha amenazado la integridad de los libros ni la comodidad de los visitantes. A este agradable factor hay que sumarle la ausencia de equipos madrileños en la final de la Champions League. Puede parecer una tontería, pero aún recuerdo con absoluto pavor el sábado 28 de mayo de 2016. Aquella tarde el paseo de coches de El Retiro parecía un escenario de The walking dead. El viento arreciaba con fuerza, mientras libreros y editores nos mirábamos unos a otros pensando en bajar el cierre de la caseta ─algo que prohíbe la normativa de la feria─, mientras esperábamos que que algún lector despistado quisiera recibir la más personalizada de las atenciones. Y es que, aunque la Feria del Libro sea un evento marcado en rojo en el calendario de los madrileños, aquella tarde, un partido entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid por hacerse con el trono europeo del fútbol todavía venció al placer de navegar entre los miles de títulos disponibles en la Feria. Y, por último, pero no menos importante, también ha influido la mejora económica en los hogares madrileños, algo que ha llevado a reactivar el consumo cultural.

Pero dejando a un lado estas azarosas circunstancias, es importante poner en valor el papel que ha jugado la organización de la Feria en esta edición. Porque la Feria no solo ha crecido en visitantes, y en valor de venta, también ha dado un paso al frente en lo que a propuestas culturales y actividades se refiere. Y es que, aunque el número de actividades se haya reducido, el valor e importancia de las mismas se ha incrementado. En este sentido cabe destacar la mirada internacional de la Feria del Libro de Madrid, acogiendo propuestas como el encuentro internacional "Leer Iberoamérica Lee 2019", organizado por el Laboratorio Emilia y JCastilho – Gestión & Proyectos, que ha reunido a expertos en formación de lectores de toda Iberoamérica; o el I Encuentro de Libreros Iberoamericanos, organizado por Acción Cultural Española (AC/E), en el que representantes de librerías de Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Chile han entrado en contacto con representantes del sector español del libro para propiciar el conocimiento mutuo de los mercados.

Además, dentro del carácter popular de esta cita, se han celebrado diferentes actividades para implicar a los lectores con los libros y El Retiro como la iniciativa del Grupo Planeta #BuscaEncuentrayLee; los encuentros de Librotea con autores como Joël Dicker y André Aciman; las actividades de McDonald’s y ONCE en el Pabellón Infantil; las visitas escolares cada mañana a las diferentes propuestas del mismo pabellón dedicado al mar; las charlas de Lit Con Madrid; los encuentros de Akira Cómics o las mesas organizadas por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, así como los paseos guiados literarios y botánicos de la Asociación de Amigos de los Jardines del Buen Retiro, o la narración de audiolibros organizada por Penguin Random House.

Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid atendiendo a la prensa | © Feria del Libro de Madrid
Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid atendiendo a la prensa | © Feria del Libro de Madrid

Las cifras no dejan lugar a dudas, la Feria ha acogido más de 300 actividades. La presencia de autores y autoras en las 361 casetas de librerías, editoriales, distribuidores e instituciones durante todos los días del evento han atraído la asistencia de muchos lectores y lectoras que se han encontrado con más de 1.800 escritores, de los cuales el 42% han sido mujeres, y que han protagonizado un total de 5.200 actos de firma. Del total de visitantes, un 17 % son ciudadanos de fuera de la Comunidad de Madrid; le sigue en porcentaje Castilla La Mancha, Andalucía y Castilla y León, lo cual convierte a esta cita en un referente nacional del libro. Asimismo, un año más, vuelve a confirmarse una presencia mayoritaria de mujeres representando el 64% de visitantes. El hecho de detectar que el 22% de personas que acuden al recinto ferial durante los 17 días sean menores de 25 años indica que la Feria del Libro de Madrid es una feria joven.

De igual manera, en la Feria han estado representados casi todos los eslabones que forman la cadena del libro, aunque de diversas maneras. Por un lado, editores, libreros y distribuidores. Por otro los autores. Pero este año, a través de sus protestas, también han sido protagonistas ilustradores y traductores, muchas veces invisibilizados en este tipo de eventos populares. Los traductores se hicieron eco de la protesta de Ana Flecha Marco, con la que la editorial Lince, perteneciente al grupo Malpaso, mantiene una deuda de aproximadamente 4.000 euros, desde hace más de dos años. A raíz de esta denuncia en Twitter, se han visibilizado más casos de impagos a traductores, se ha viralizado el hashtag #MalpasoPagaYa e, incluso, se han realizado protestas pacíficas frente a la caseta del grupo editorial. Por su parte, los ilustradores, a través de la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid, han denunciado la precariedad del mercado editorial y exigido la aplicación del contrato marco firmado por los editores. La protesta por parte de los miembros del colectivo de ilustradores ha consistido en reivindicar la profesión de ilustrador mediante la campaña #ilustradoresenblanco, en la que han invitado a los profesionales a vestir una camiseta blanca para visibilizar su trabajo durante la Feria del Libro de Madrid. Además han publicado un manifiesto para el que solicitan la adhesión de la opinión pública.

Ahora, llega el momento de la reflexión. Un simple visitante ha echado en falta mayor presencia del libro digital y los audiolibros, representados por el stand de Storytel; la charla "Las nuevas formas de contar. Historias en streaming", organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez; y la narración de audiolibros organizada por Penguin Random House. No obstante, es interesante constatar como la Feria del Libro de Madrid, crece cada año con nuevas propuestas. Quién sabe si pronto la programación profesional de una feria, en principio dirigida al público general, llegará a tener el peso que tiene en otras ferias del mundo del libro en español como Buenos Aires o Guadalajara. La posibilidad existe; la voluntad, no lo sabemos todavía.

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